En las redes sociales se han popularizado algunos videos en los cuales se muestran a jóvenes varones acercarse a mujeres jóvenes a pedirles algún favor o invitarles a pasear; ante la negativa de la joven, el chico sube a un lujoso auto deportivo, despertando un repentino interés en la chica, quien acepta acompañarle. La escenificación filmada con cámara y grabadora oculta termina con el rechazo del chico llamándole despectivamente “interesada” a la joven mujer, quien se aleja humillada. Le llaman experimento social, y concluye con una frase del joven similar a esta: “odio a las interesadas”.
Pretenden con esta demostración reflejar una repudiable actitud de interés material de ciertas mujeres – induciendo a creer que son muchas o todas -; y, a modo de revancha se toman los varones la posta, con plantada machista, de rechazar a la pretendida.

Auto lujoso – mujer hermosa. El chico del tinglado conduce un auto lujoso a modo de “cebo”, y elige una mujer joven y sensual como su víctima. Ha usado como carnada los mismos reflejos que él aparentemente repudia, eligiendo una mujer sensual como objetivo de su ejercicio de banal humillación.

Más allá de una serie de reflexiones que acerca de nuestra limitada condición humana nos pueden traer este tipo de videos que, con variantes abundan en las redes sociales; cabe una que apunta a la esencia. Vamos a suponer la continuidad de la citada escena. En efecto, asumamos que aceptando la invitación, ambos jóvenes entablan una relación. Ambos han aceptado la invitación a la convivencia en el mundo de la apariencia de la forma física humana y material. Efímera, transitoria e impermanente la dimensión de la apariencia material y física conmina a su mantenimiento, reparación o sustitución, pues se deteriora, se extingue o deja de estar de moda –que es otro modo de extinción, emocional-. Siempre en el mundo de la apariencia material o física habrá algo mejor, más óptimo, más moderno, de moda. La apariencia en la manifestación de la materia nos trae el apego, al sentido de apropiación, de propiedad. Es mi auto, mi casa, mi mujer, mi reloj… son de mi propiedad, míos: me pertenecen. Con el apego aparece el miedo: a perder lo que es de uno; y miedo, transmutado en ansiedad, a no tener lo que es mejor, más nuevo, óptimo –lo que tiene el vecino o semejante, vaya!-

Pareja 2 La relación establecida con la pareja o con el “amigo” y arraigada desde el mundo de la apariencia se encuentra sujeta a las mismas reglas de impermanencia y transitoriedad. El tedio, el aburrimiento, la desilusión empiezan a surgir más temprano que tarde, gatillados por una contrariedad, problema, inconformidad que por simple que sean solamente pretextan el desvelo de la verdadera naturaleza de la relación. La desilusión y el despecho surgen, sin embargo el otro: pareja o amigo, no dejan de ser de uno, de su “propiedad”, hasta que no encuentren un sustituto mejor, y que conforme avanza el tiempo, los hay y en abundancia en la dimensión de la apariencia, de los sentidos. Es una búsqueda incesante de satisfacción sensorial en la manifestación de la forma material que es hasta donde alcanzan nuestros cinco sentidos, hasta ahora identificados.

Necesitamos una actitud estoica para avanzar más allá de la forma humana y material. Una actitud que en la constancia y la persistencia nos permitan expandir nuestra consciencia mediante la atenta observación de nuestros procesos íntimos y el descubrimiento de que todo a nuestro alrededor habla de nosotros mismos. De que el odio, el aburrimiento, la ira y toda energía destructiva no proviene del otro ni del entorno, sino que surgen de nuestro propio condicionamiento, reflejan lo que uno mismo concibe y percibe de sí. Una estoica constancia y persistencia que transmute el amor en AMOR, migrando de la sensación-percepción hacia la decisión… de AMAR, porque es lo que yace en tu esencia. Donde la mirada compasiva hacia tu pareja, hacia tu semejante, se sostenga en la mirada profunda a los ojos, reconociendo el regocijo que siente tu espíritu de reconocerse en el del otro. Reconociendo y aceptando con compasión la historia vital que ha debido recorrer tu compañero y que en el conjunto de múltiples sincronías causales ha llegado a unirles. Identificando en él un maestro para ti, pues ha llegado a tu vida para mostrarte algo, de ti mismo. Sin dependencias, ni ataduras, en cooperante crecimiento.

No has venido a padecer sufrimiento, has venido a aprender en este recorrido vital y cuando se avanza en él, el desapego es parte del aprendizaje pues todo lo verdaderamente esencial te ha sido dado “gratis” y liberas tus ataduras, y retienes lo que deba Ser porque ya no lo retienes, lo has liberado y por ende permanece.
No has venido a padecer sufrimiento.

No has venido a padecer sufrimiento, has venido a aprender en este recorrido vital y cuando se avanza en él, el desapego es parte del aprendizaje pues todo lo verdaderamente esencial te ha sido dado “gratis” y liberas tus ataduras, y retienes lo que deba Ser porque ya no lo retienes, lo has liberado y por ende permanece.

Entrena la atención plena de tus procesos íntimos, mentales y sensoriales, para a través del autodescubrimiento interior, puedas identificar el de los demás, comprendiendo así que lo esencial es invisible, y que lo visible –percibible por los sentidos- surge de lo invisible, lo material de lo inmaterial.

Que tu Ser interior se regocije al reconocer el del otro, en cada abrazo, en cada mirada… y te provoque un

Gracias.

Tulipanes

Haz más de ti.

SIAB.

Pin It on Pinterest

Share This