Cuando en el año 2002, la Universidad de Harvard publicó un estudio en el que se relata como un grupo de monjes budistas en estado de meditación lograban calentar su cuerpo a pesar de encontrarse en condiciones de hipotermia a temperatura ambiente de nueve grados y habérseles colocado en sus hombros toallas empapadas con agua a punto de congelación, llegando a elevar la temperatura corporal hasta generar vapor; empezaba a intensificarse el estudio de las prácticas de meditación que traídas a occidente habían empezado ya a dar excepcionales resultados en los sistemas sanitarios de USA.

Desde hace ya más de 30 años, la Universidad de Massachusetts ha venido implementado exitosamente un Programa de Reducción del Estrés (MBSR) que ha arrojado notable éxito en el tratamiento complementario a pacientes de dolencias agudas o terminales. Este programa era el esfuerzo de un científico de adaptar las prácticas de la meditación budista en el acompañamiento médico, su nombre: Jon Kabat-Zinn. La práctica pasó a denominarse Mindfulness, Atención Plena en castellano, y su eficacia en el control del estrés y la ansiedad ha dado lugar a su actual despliegue en occidente, donde cada vez más se descubren nuevos efectos benéficos en todos los ámbitos de la vida de un ser humano.

El Mindfulness es una ejercitación de la atención al momento presente tal cual es, sin esperar que ocurra nada especial. Reposar en la conciencia atenta de todos nuestros procesos, viendo lo que ocurre aquí y ahora, nos permite fluir con la vida experimentando su belleza y el misterio del universo y de nosotros mismos, sin temores ni vergüenzas, sino solamente con la capacidad de admirar, sobrecogernos y alegrarnos con la vida que somos, sin la espera de algo mejor que el precioso instante presente.

Las investigaciones científicas modernas han determinado que el cerebro es un órgano que está cambiando continuamente, tanto a nivel funcional como estructural. Estos cambios, que se conocen actualmente como neuroplasticidad, se producen dependiendo de la experiencia de cada ser humano durante largos períodos de tiempo en su vida. Tanto si la persona ha vivido experiencias traumáticas o circunstancias persistentes de disfuncionalidad en cualquier ámbito, como si ha adoptado un modo de vida en la ecuanimidad y serena observación atenta a sus procesos íntimos, su cerebro habrá adaptado formas de contracción o expansión en las distintas esferas de la vida. Adiestrar nuestra mente en disciplinas meditativas como el Mindfulness, ver con más claridad los acontecimientos expandiendo nuestra conciencia para actuar con espontaneidad, sabiduría y compasión; nos conduce a una paulatina comprensión de todo.

Como Kabat-Zin lo menciona, el Mindfulness es como un manual de juego que proporciona ejercicios y estrategias para navegar por los altibajos de la vida gestionando los obstáculos y retos. Y el autor enfatiza el concepto de juego, no en detrimento del enfoque, sino que al contrario, ya que todos podemos “jugarlo” pues lo que se necesita ya lo traemos dado en nuestro Ser, y el asombro que genera el progresivo descubrimiento de lo que “hay” en el instante presente evoca una cálida alegría sin igual, aún en medio de los vaivenes de la vida.

Santiago Avila B.

 

Te invitamos a seguir este recorrido de descubrimiento en el fluir de la práctica de la atención plena al momento presente con nuestro acompañamiento. Inscríbete en el Proceso de Mindfulness de Hazmásdeti: www.hazmasdeti.com/programa-mindfulness

“El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos” (Marcel Proust)

 

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