Mientras Enrique se dirigía a su entrevista de trabajo, seguía repasando mentalmente las muchas recomendaciones que había escuchado y leído acerca de cómo desenvolverse y tener éxito en este reto. Venía esperando desde hace ya tiempo esta oportunidad y pensaba que no podía perderla, habiendo estado en el desempleo durante varios meses.

 

El estrés y la ansiedad le estaban consumiendo desde que recibió la llamada que le convocaba a esta cita, emociones que hacían contraste con la depresión que había empezado a experimentar luego de haber sido despedido de su último empleo tras 18 años de relación laboral con su empleador, y la pérdida de autoconfianza generada por el transcurso del tiempo sin tener una nueva opción laboral. En este período de tensa espera había estudiado mucho acerca de los patrones de comportamiento, comunicación no verbal, metalenguaje, etc.; además de un sinnúmero de temas variados sobre liderazgo, trabajo en equipo, y modernos enfoques de gestión. Sin dejar de lado, por supuesto, su propio rating y exitoso desarrollo profesional durante casi dos décadas en una de las corporaciones internacionales más prestigiosas, de la que salió por un “recorte de personal”.

Su mente bullía con tan enorme cantidad de información que en un entresijo complejo de factores variables empezaban a tensionarle emocionalmente con gran intensidad, la aceleración del pulso cardíaco, un emergente malestar estomacal y un persistente pero tenue dolor de cabeza reflejaban la tensión que se configuraba ya como un cuadro de estrés. En la sala de espera del entrevistador, de pronto y a pocos minutos de darse la entrevista, recordó el entrenamiento que le habían proporcionado en un taller y en un posterior entrenamiento, y que se sintetizaba en una palabra: COHERENCIA.

Entrenar la sincronía alineada de todo su Ser, desde lo profundo, recordando su propósito e intensión vital que han reestructurado sus creencias que producen sus pensamientos, que a su vez derivan en sentimientos para convertirse en actitudes y acciones. Ese serenar la mente para entrenar la atención en equilibrio integral.

Tomó varias respiraciones acompañadas de su atención plena al momento presente, y auto-convocándose a ser coherente consigo mismo, dejó que fluya la entrevista, sintiéndose relajado y hasta auténticamente complacido de haber conocido a la entrevistadora. Había dejado de anclarse al resultado.

 

No consiguió el empleo en esa ocasión, pero fue llamado al poco tiempo a una segunda y tercera oportunidades por la misma seleccionadora; parecía que le estaba buscando un trabajo, y Enrique ahora sentía que de pronto el trabajo lo buscaba a él. Obtuvo un nuevo empleo, sintiéndose que en auténtica coherencia integral consigo mismo no debía forzar una imagen personal distinta, aparente, pues así había sido aceptado por su nuevo empleador.
Los estereotipos de “exitoso” y “triunfador” que nos fuerzan a migrar de un estado del Ser al del Parecer -del fondo a la apariencia-, encuentran su manifestación cumbre en los “momentos de verdad” como son las entrevistas de trabajo, así como en la fase de “conquista” en las relaciones humanas. Revestidos de escudos, armaduras y yelmos, configuramos una auténtica coraza, cual fortaleza inexpugnable, que de manera forzada quiere ocultar nuestra auténtica esencia y personalidad, para revelar una apariencia que suponemos logrará “impresionar” a nuestro interlocutor. Sin embargo, el avance de los test psicotécnicos, las huellas y rastros de nuestro perfil humano y profesional, dejadas a cada paso en el mundo digital y referencial; y, las habilidades de un experimentado “reclutador” y seleccionador de personal profesional; además de las propias competencias e intención del potencial empleador, hacen completamente vulnerables aquellas corazas de apariencia.

 

Es que, supuesta una base de formación y experiencia requerida –aptitud-, lo que en realidad busca el seleccionador y el empleador, es la manifestación de la auténtica actitud del candidato. Google la denomina: “googlitud”, y es en su definición, aquellas características que hacen que cada persona salga del “molde”, aquello que hace de cada persona un ser sin igual. Para lograr identificarla pueden hacer transitar al candidato por hasta dos docenas de entrevistas. No desean saber sus hobbyes y aficiones, por ejemplo, sino ¿por qué ha “dado la vida”?, desean saber su “pasión”. Desean saber si el surfista que opta por un cargo ejecutivo, es capaz de “dormir” en la tabla de surf, soñar con su pasión, recrearla, vivir intensamente en ella sintiendo que empata con su Ser esencial.

 

ojo crece 320x190Para desenvolverte y fluir en un proceso de selección de personal conviene entrenar tu atención al proceso, en mucho para desentrenar y desaprender lo que nos bloquea mental y emocionalmente, y en mucho también para COMPRENDER de nosotros mismos y del proceso en su conjunto, para identificar los factores críticos en la búsqueda de empleo, las etapas del proceso de selección de personal, reconocer nuestros dones y talentos, así como nuestras competencias, habilidades y destrezas, para identificar nuestro perfil de personalidad, para observar nuestro rastro digital y referencial, para aprender a desenvolvernos en los “momentos de verdad” de las entrevistas y evaluaciones, para compensar, reparar y remediar lo que esté a nuestro alcance, para aprender a estar Presentes aquí y ahora. Para descubrir el significado de los signos y señales que se nos da a cada paso aquel recorrido así como nuestra vida entera. Para REENCONTRANOS y disfrutar del recorrido, a pesar de la incertidumbre, a pesar del estrés, a pesar del sufrimiento… para atravesarlo, y descubrir que lo que en realidad importa, incluso en los procesos de selección, está más allá de la apariencia.

 

Así, para afrontar el desempleo o la frustración con el empleo actual, y la búsqueda de una nueva oportunidad de trabajo, necesitas estrategia personal que surja de lo profundo de ti para que actúes en coherencia integral en esta búsqueda que te brinda la oportunidad de reencontrarte contigo mismo, llegando a los elementos pragmáticos que den respuesta en tu caso particular al ¿qué?, ¿por qué?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo? que tornen eficaz tu esfuerzo.

Santiago Avila B.

 

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De lo Profundo a lo Humano y Productivo.

 

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