Nuevo año: evolución y nuevos hábitos

 

La época navideña y de año nuevo propician el reencuentro con nosotros mismos. Es como la confluencia de energías que generan un impulso vital que en la convivencia con los demás despierta la intención de sobreponernos, superarnos, mejorar e incluso trascender. Para muchos es un sentir la necesidad de establecer metas y objetivos, para otros es sentir la nostalgia por el pasado con sabor a haber sido mejor que el eterno presente y el incierto futuro. Confluencia de sentimientos con matices de alegrías, nostalgias, tristezas, esperanzas. Sintiendo la calidez del abrazo fraterno o la ausencia de los cercanos.

En el fondo, cuando este impulso te invita a fijar objetivos, lo que en realidad te señala es tu camino evolutivo y te convoca a que lo sigas. La propia experiencia, y la relatada por muchos, nos ponen en evidencia que aquellos propósitos, intenciones, metas y objetivos de año nuevo terminan por disiparse, más temprano que tarde. Es que, a pesar de que la época propició un atisbo hacia la introspección interior, ésta no terminó por calar en lo profundo del Ser, se diluyó en la algarabía y el entretenimiento, entre reuniones y cenas, compromisos e invitaciones.

 

Te invito pues a que empleemos un nuevo baremo que sustituya al anclado en el “éxito”, lo llamaremos “evolución”. El “éxito” halla su sustento en lo que es programado en nuestra mente como patrón; y, al no estar alineado con el latir profundo de cada Ser, es efímero. La evolución es un impulso persistente que surge de tu interior. El universo entero revela el poder de la evolución y la expansión. Si pones atención observarás esta fuerza en el medio que te rodea, que se expande a pesar de los obstáculos y dificultades.

 

Evolución para el ser humano es un paulatino “darse cuenta”. Es la búsqueda de comprensión de sí mismo y de todo. Un adquirir consciencia de uno mismo, de su entorno, de la vida, de la creación, del universo.

 

En el orden práctico, para enfrentar este reto evolutivo para el año que inicia, ahora solamente nos vamos a detener en un ámbito: los mini hábitos. En otros artículos iremos compartiendo otras dimensiones de este evolucionar y expandirse que den coherencia y alineación integral con lo profundo de tu Ser a tus afanes evolutivos.

 

A continuación, los pasos que te invitamos a dar:

 

1.- Considera las siguientes dimensiones sobre las que desarrollarás tus mini hábitos:

 

Espiritual. Emocional. Racional. Físico. Material.

 

2.- En vez de fijarte metas, objetivos, propósitos o intenciones para el nuevo año, te vas a fijar entre uno a tres mini hábitos para cada dimensión. Por ejemplo, en vez de plantearte bajar de peso, o acudir a un gimnasio; con la necesidad subyacente de ese planteamiento puedes definir como mini hábito consumir dos cucharadas de avena en la mañana, agregada al jugo o frutas. Así de “sencillo”.

 

Aquí unos ejemplos:

 

  • Espiritual: 1. Antes de dormir expresaré una jaculatoria, mantra o afirmación positiva. 2. A media tarde realizaré 10 respiraciones profundas y expresaré un Gracias desde el corazón.
  • Emocional: 1. Al despertarme cada día daré un beso a mi pareja y sentiré desde lo profundo que he decido amarle. 2. Escribiré al menos una experiencia, idea o pensamiento en un diario personal.
  • Racional: 1. Tomaré un curso virtual gratuito o con costo en cada trimestre. 2. Al ir a trabajar y al retornar escucharé un podcast audiolibro.
  • Físico: 1. Realizaré una caminata de 20 minutos después de la cena. 2. Consumiré al menos dos almuerzos vegetarianos a la semana.
  • Material: 1. En la noche después de cenar registraré mis gastos del día en una aplicación. 2. Lavaré la vajilla de la cena.

 

3.- Presta atención a la práctica de cada hábito, créate alarmas o alertas para su cumplimiento, y durante su ejecución concentra toda tu atención en su práctica y en las sensaciones y percepciones que te generan, así como a los sutiles signos y señales que te revelan desde lo intangible o trascendente. Cada aspecto que experimentes “hablará de ti”.

 

4.- Estos mini hábitos los mantendrás con persistencia y obstinación durante un trimestre, integrándolos luego de este plazo a tu quehacer habitual, a menos que algunos de ellos realmente no resuenen para ti, ya sea debido a que no los sientas como un aporte y que no sean fáciles de mantener sin gran esfuerzo. Probablemente te estén señalando que no son apropiados para ti. Pero evalúalos bien, no sea que equivoques en abandonarlos.

 

Si en la marcha no puedes cumplir con algunos de ellos retómalos de inmediato, pero no los abandones.

 

Luego de este trimestre crearás un “pack” de nuevos hábitos de manera similar para el trimestre siguiente.

 

5.- Al finalizar cada trimestre evaluarás desde tu interior, reflexionando a profundidad las siguientes preguntas:

 

  • ¿Cómo me he sentido con este hábito?
  • ¿Siento que he evolucionado o mejorado con su práctica, en qué?
  • ¿Efectos-resultados que se han producido en mí mismo y en mi entorno?
  • ¿Puedo extraer una filosofía, mensaje o señal con la práctica de este hábito?

 

Si aplicas con disciplina y entereza esta práctica de mini hábitos, observarás que paulatinamente éstos van configurando en sí las transformaciones para tí, dando coherencia a tu existencia; y sutilmente de manera inductiva van dando forma a tus auténticas “metas”, “objetivos” e “intenciones”.

 

Ya no persigues el éxito, buscas evolucionar desde tu consciencia. Has agregado un nuevo elemento para equilibrar tu ego desde lo profundo de tu ser. Estás cambiando la sinapsis cerebral de tus conexiones neuronales, y estás reconstruyendo tus células… estás iniciando la transformación.

 

Bienvenido, has decidido hacer más de ti mismo.

 

Haz mas de ti.

Santiago Avila B. SIAB

Cuéntanos cómo te va con esta práctica, escríbenos y aporta tus ideas y comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This